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Un euro que puede cambiar vidas

Néstor es un joven universitario de 26 años con toda la vida por delante. Hasta ahí podría ser un chico más de los muchos que hay en el mundo, si no fuera porque de Néstor depende toda su familia. Hace poco fue objeto de un atropello que por ahora sigue impune, y el sustento de su hogar corre peligro. Lo que diferencia a este joven del resto es que vive en Ica, una ciudad del centro sur de Perú, que sufre a diario la falta de recursos.

Quienes nos seguís sabréis que hace un año nos unimos a la solidaria causa que impulsa la Unión de Pequeños Agricultores de Granada (UPA) donando un euro de algunos platos que pidáis en los tres Restaurantes Carmela -y esta año repetimos-.

Pero hemos querido ir más lejos y descubrir sobre el terreno lo mucho que puede hacer un simple euro (que allí es un tesoro) por personas como Néstor.

Campaña médica en Ica

 

Gracias a gente como el cooperante Nicolás Chica, y la solidaridad de miles de personas, este chico puede tener la recuperación que requiere su caso con una silla de ruedas que le facilita la movilidad. “Era lo menos que se podía hacer”.

Y, como os decimos, basta un euro de muchas personas para tratar de paliar en la medida de lo posible “la miseria” económica que hunde a todo un pueblo en otras clases de miserias aún peores. La ayuda más urgente es la de la propia supervivencia porque hay casos graves, como el de una niña con problemas respiratorios, que tuvo que ‘contentarse’ con “una botella de agua vacía, un rollo de esparadrapo, tijeras e imaginación”. Fue lo que ingeniamos para construir una cámara de nebulización para aplicarle una inhalación dentro de la campaña médica en Ica que lleva a cabo UPA.

Brillan por su ausencia aquí las grandes infraestructuras hospitalarias. Las vacunas para esto y lo otro. Los botiquines más simples… A cambio nos encontramos con la fortaleza de auténticos “súper hombres y súper mujeres” capaces de sonreír, ajenos a las redes sociales, a la igualdad de oportunidades o a la sanidad para todos que disfrutamos en otros lugares.

Recordamos a Nacho, de 32 años, que hace un año fue empujado a un camión de la basura y hoy se encuentra ciego con una placa insertada en el cráneo y un dolor permanente… Sin ingresos de ningún tipo. “Nuestra ayuda: antibióticos, colirios, alimentos y productos de aseo personal”.

Nunca nos olvidaremos de ellos, de Néstor, de Nacho, Nanina, Ángel, Alexia, Celia, Teófilo, Lucho, Luz María, Dogoberto y otros muchos “que han dejado a una lado la invisibilidad de una sociedad castigada por la miseria para formar parte de nuestro cuaderno de notas… Hasta cuándo recordaremos sus rostros o sus palabras de agradecimiento, sus pies desnudos o sus pieles agrietadas por un sol incisivo”.

Porque ellos son sólo algunos de quienes hemos conocido en zonas como Los Arenales (un campamento muy pobre de apenas 450 habitantes), en la Tingiña (de gente humilde pero extraordinariamente agradecida), en Nueva Esperanza (con la participación de la gente de allí), o en Chincha (donde nos solicitaron ayuda una veintena de personas).

Las gracias que hemos recibido no tienen nada que ver con las gracias que todos ellos se merecen por “abrirnos los ojos para que seamos más humanos, aunque sólo sea por unos días”.

La experiencia de UPA

Son ya ocho años los que lleva acudiendo UPA a Ica para ayudar a sus habitantes. Nicolás recuerda cientos de casos después de 26 viajes: “Lo que hacemos no es mucho”, dice al teléfono tras el viaje de ocho días de este año (que normalmente es de 15 días), pero los 10.000 euros que logran recaudar con su esfuerzo y la colaboración de Armilla Solidaria, las personas que compran su Lotería de Navidad o Restaurantes Carmela consiguen llevar el tratamiento allí donde proliferan infecciones por el agua, lumbares por el intenso trabajo de los agricultores, infecciones respiratorias, debilidad extrema…

“Después de un viaje así superas las cosas banales del día a día”. Y a la enorme gratitud con la que le reciben los habitantes de Ica, él responde con una aún mayor porque dice superar mejor la realidad de aquí: “¿De qué me puedo quejar yo si llego a casa y tengo agua caliente? ¿Si puedo ir al médico cuando me duele un pie?”. Esperar una hora a que el médico te reciba, confiesa, deja de ser un problema.

UPA podría enviar simplemente lo recaudado, pero prefiere llevar allí la ayuda que requieren quienes más lo precisan. Les apoyan tres médicos de la red de salud del gobierno peruano, que permite que se trasladen hasta los muchos asentamientos de Ica con un cuadro médico definido y las medicinas que se necesitan. “Allí viven literalmente con palos y esteras”, se queja, y esa situación se agrava cuando afecta a la salud.

No es fácil imaginar lo duro que puede resultar vivir al día con unos 4 euros y gastar uno de ellos en un cartón de leche. “Es incluso más caro que aquí”. Y a ello hay que sumar ‘desastres’ como el Zika o el terremoto que tuvo en 2007 su epicentro en Pisco, provincia de la región de Ica.

Si queréis ayudar a UPA en su campaña médica en Perú, podéis hacerlo desde Granada: basta con que os pidáis huevos rotos en el Carmela o ensaladilla en La Cuchara y El Pescaíto. Un euro de todos ellos irá directamente para Ica.

 



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958 25 57 97

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La Cuchara de Carmela

www.lacucharadecarmela.com

958 81 50 07

C/ Paseo de los Basilios, 1. 18008 - Granada

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