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Cocina abierta de 12.00 a 00.00 horas

Jamón de Trevélez: la joya de la Alpujarra

En nuestra última entrada (que podéis leer desde aquí) repasamos el boom del turismo gastronómico, un fenómeno que trae a Granada a miles de turistas cada año. Por si a nuestra ciudad le faltaran encantos (sí, estamos muy orgullosos de ella), también podemos presumir de una rica y variada gastronomía, uno de sus principales reclamos. 

Como ya sabéis, nos encanta cuando venís a los restaurantes del Grupo Carmela para descubrirla con nuestra carta. Y una de las cosas que más disfrutamos es el ambiente multicultural que en ocasiones se vive en La Auténtica Carmela, donde es frecuente ver cómo entre plato y plato se entremezclan conversaciones en muchos idiomas diferentes: español, inglés, italiano, francés, coreano, etc. De ahí que recientemente hayamos ampliado nuestros horarios para mantener la cocina abierta todo el día y así satisfacer todos vuestros antojos, se presenten cuando se presenten. 

Lo que más curioso nos resulta es cómo ciertos platos de nuestra carta son siempre de los más demandados: las croquetas, los arroces, los huevos rotos o el rabo de toro son referencias inevitables para todo comensal. Pero por encima de todos destaca una petición común, tanto para el visitante nacional como para el extranjero: el jamón.   

El jamón, producto estrella de nuestra gastronomía

 

Jamón, jamón

Hablar de la cocina española supone inevitablemente hablar de jamón (¿o era a la inversa?), un producto con gran fama internacional con el que nos referimos a ese suculento manjar que son las patas de cerdo curadas. Existen muchas variedades: jamón de cerdo blanco o serrano, jamón de raza ibérica, jamón de bellota… 

Su forma de preparación es siempre la misma: tras el proceso de salazón (uno de los métodos más antiguos para la conservación de los alimentos), y tras algunas fases de lavado, se seca al aire durante varios meses.

Lo que realmente marca la diferencia entre las distintas variedades y otras son las razas, su alimentación y cómo se desarrolle el proceso de curación, donde las bajas temperaturas favorecen enormemente una óptima maduración. Y precisamente éstas son las condiciones en las que se produce el Jamón de Trevélez, que os acercamos a Granada para todo aquellos que no tenéis el tiempo suficiente de visitar la Alpujarra. Un manjar que roba corazones. 

Ración de Jamón de Trevélez, una elección siempre acertada

 

Aunque su origen histórico es difícil de fechar de forma precisa, parece seguro que es reconocido como variedad autóctona desde hace más de 200 años. De hecho, se sabe que en 1862 la mismísima Reina Isabel II quedó prendada por su sabor, tras probarlo en una Exposición de Productos de Calidad celebrada en Granada auspiciada por la Casa Real. Tal fue su placer que le concedió el sello real, de ahí que desde entonces sea un producto plenamente reconocido. 

¿Por qué elegir Jamón de Trevélez?

En la actualidad, esta variedad posee el sello de Indicación Geográfica Protegida que concede el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a aquellos productos que poseen una alta calidad íntimamente ligada a su lugar de origen. Su primera singularidad es su procedencia de una raza autóctona, fruto de un cruce entre las Landrace, Large-White y la Duroc-Jersey. La segunda, su crianza en un entorno único: las zonas bajas del Parque Natural de Sierra Nevada. 

Como decíamos, el jamón de Trevélez se produce a unos 1500 metros de altitud en el municipio del mismo nombre, enclavado en la bella Alpujarra granadina. El clima de montaña de la localidad, caracterizado por temperaturas frías y secas en invierno y cálidas en verano, permite que se reúnan las condiciones idóneas para la curación del jamón, que se desarrolla mediante un proceso completamente artesanal y ecológico, alimentándose a los cerdos con piensos de origen 100% vegetal. 

Acompañamiento perfecto de mil platos

 

El peso de cada pieza siempre se sitúa entre los 7 y lo 9 kilogramos, variando en función de ello el proceso de curación, de entre 15 y 24 meses. Condiciones que dan lugar a un producto único, que reúne muchas bondades:

  • – Es un jamón muy sabroso, y también vistoso, de una carne color rojo brillante
  • – Presenta un equilibrado contenido en grasa
  • – Esta grasa, con un característico color amarillento, se deshace con gran facilidad en el paladar y acompaña a la perfección otro tipo de texturas
  • – Exhibe las clásicas pintas blancas, claro síntoma de máxima calidad
  • – Su contenido en sal es muy bajo, inferior al 5%
  • – No contiene ningún tipo de conservantes ni colorantes

Sus virtudes son tantas que justifican el porqué es uno de los productos indispensables en nuestra cocina. La próxima vez que vengáis seguro que caéis rendidos a la tentación de degustar una buena ración cortada a cuchillo, la mejor forma de respetar su morfología, aroma y sabor al cortarlo en el mismo sentido de la veta. 

Tosta con tiras de jamónPero tampoco debéis descartar degustarlo combinado con otros ingredientes: ¿Os imagináis una sopa de verduras rematada con unas tiras crujientes? ¿Y unos huevos rotos con papas con sus virutas espolvoreadas? ¿Acompañando a un fresco salmorejo? O quizá prefiráis la explosión de sabores resultantes de mezclarlo con unas alcachofas con foie y huevo… No sabemos a vosotros, pero desde luego a nosotros se nos hace la boca agua solo de pensarlo.

¿Os hemos dicho ya que abrimos a las 08:00h? Y es que también puede ser una muy buena sugerencia probarlo de buena mañana, acompañando a vuestras tostadas de aceite con tomate. ¡Os aseguramos que no hay mejor modo de empezar el día!

¡Marchando una de jamón!

 

 

 



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